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Crisanto y sus amigos

17 junio, 2019

 

Hola de nuevo. Aquí estoy. Listo para contarles las últimas novedades de mi vida de jubileta…

Ahora lo llevo mejor. Me he ido adaptando y encontrándole el gusto a mi nueva situación. Cuando les hablé la otra vez, estaba muy encorajinado. Había pasado muy poco tiempo desde que había dejado de trabajar y es cierto que no lo llevaba muy bien. Mi realidad ahora es diferente y mucho mejor.

Tengo nuevos amigos. A mí me parecía difícil, por no decir imposible, hacer nuevas amistades a mi edad. Con el paso de tiempo la gente, en general, perdemos “cintura”. De las dos. De la que mide el sastre para ajustar los pantalones y de la de ser flexibles con el entorno…

No lo entiendo, porque al haber vivido más debería de ser al contrario… Tendríamos que ser más capaces de ser comprensivos con los fallos ajenos, porque a estas edades hemos tenido tiempo de equivocarnos todos muchas veces y eso debiera de aportarnos amplitud de miras…

Pero sucede al revés, vamos que no aguantamos ni un pelo de sobaquillo de mosca… Solemos hacernos más exigentes y eso no facilita las relaciones humanas…

Bueno, pues a pesar de la reflexión expuesta, (notarán que estoy hecho un filósofo), he ampliado mi círculo de amigos y conocidos y en parte, muy importante, se lo debo a Matías. Es mi vecino de toda la vida y mi amigo desde que compartíamos pupitre en el colegio.

Con él fui al centro de mayores de nuestro barrio y allí me fue presentando a todos sus conocidos. Matías me llevaba ventaja porque su empresa presento un ERE y eso hizo que muchos de sus trabajadores pudieran o debieran, según los casos, jubilarse antes…

Lo bueno de esta rara situación laboral que vivimos en España es que ahora hay mucho jubilado joven. Cuando digo joven me refiero a menor de 65 años. No es mi caso, pero si el de muchos de mis nuevos amigos.

En los centros de mayores se puede inscribir la gente a partir de los 60 años, por tanto no están llenos de cacatúas, como diría Matías. Alguna hay, pero no son tantas. Además el viejecito de estereotipo ya no existe. Los jubilados somos gente activa, con ganas de marcha y con preocupación por nuestro entorno y por el mundo en general que vamos a dejar a nuestros hijos y nietos…

Nos interesan muchas cosas y no estamos por la labor de dedicarnos a hacer calceta o ver la caja tonta para pasar el tiempo…

He conocido mucha gente interesante con ganas de relacionarse y de compartir. Con ganas de disfrutar de tantas cosas de las que no han podido  beneficiarse antes a causa del trabajo y de las obligaciones familiares…

Ellos me están enseñando muchas cosas. La primera que jubilarse no es el fin de nada sino el principio de una nueva vida que está llena de sorpresas…

Jubilación viene de júbilo, así es que no voy a cansarles más con mis reflexiones, me voy a disfrutar de una partidita de mus con mis nuevos amigos, que en eso de ganarme todavía lo tienen crudo…

Por ahora se despide de todos ustedes el campeón de España jugando al mus, en versión senior…

Que lo pasen bien. Yo pienso hacerlo.

 

 

(La foto utilizada para ilustrar pertenece a Plazaberri)

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From → Literatura

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