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El disgusto de Rosa

11 mayo, 2019

 

Luego dicen que me enfado… Qué harta me tiene, por Dios. No sé si saben la última ocurrencia de mi marido… Si, de Germán.

¿Recuerdan que les conté que tenía la manía, por llamarle algo,  de regalarme flores?

Pues bien, este año se ha superado…  Tengo un cabreo, que no sé si voy a poder explicarles bien el conflicto, de la rabia que tengo…

Yo no sé qué tiene este hombre en la cabeza… No me escucha, no me hace caso y no graba cuando hablo con él… Como si yo fuera invisible…

Hace unos días fue mi cumpleaños. Pues bien, ni se imaginan con qué me sorprendió este año… Se admiten apuestas, pero les advierto que ganará la banca, o sea, yo. No se lo pueden ni imaginar…

Me ha traído una cafetera que parece inventada por la NASA,  de pura tecnología punta, súper atómica, de esas que se usan con capsulitas… sí, de esas con las que se hace el café George Clooney en los anuncios…

Y ustedes dirán, que mujer tan rancia, es que no le gusta nada… Pero coño, si yo no tomo café. Jamás. Nunca. En ninguna ocasión. No me gusta el café. Y él lo sabe. O debería saberlo… Llevamos desayunando juntos todos los días desde hace ya veinticuatro años…

A él,  el café le apasiona. Lo toma a todas horas. Cualquier excusa es buena para tomarse un cafecito…

Me le quedé mirando con tal cara, que al principio se quedó mudo. Pero recobró la compostura enseguida. Yo no.

Le dije con una voz bajita, muy bajita: a mí el café no me gusta… y lo sabes…

Ahí estuvo rápido y me dijo: también vale para preparar té y otras infusiones de esas que a ti tanto te gustan…

¿Y cacao a la taza,  no hace? Le pregunté sarcástica…

Él sabe que yo odio las maquinitas en general, y que no me parece que un regalo de cumpleaños sea algo de menaje para la casa… Si en vez de una cafetera supersónica me hubiera traído una plancha, a lo mejor, ahora mismo, yo era viuda…

Quizás estoy confundida, pero lo dudo… Sólo se cumplen años un día al año, ¿no es momento de esmerarse un poco y buscar algo, que al que cambia de dígito,  le alegre el día?

¿Algo pensado con esmero y dirigido a colmar sus gustos y aspiraciones?

Sé que Germán no es un prodigio de imaginación, por eso unos quince días antes de la fecha de mi cumple salimos a dar un paseo, y pasando por mi zapatería favorita le expliqué con todo lujo de detalles las bondades de un par de pares de zapatos que mostraba el escaparate…

Le conté las ventajas que tenían sobre los que estaban a su alrededor, le hice un desglose de sus calidades… Le conté todo lo que se me ocurrió para que tomara nota mental,  vamos, que sólo me faltó dárselo por escrito. Pero si hasta le pedí su opinión sobre cuál de los dos pares le parecían mejor… Ni por esas.

Como me vio tan enfadada, se fue a la calle con la excusa de ir a por el periódico y comprar una tarta.

Y adivinen… ¿qué más trajo?

Pues sí. Un enorme y variado ramo de flores de primavera.

Ahí, ya sí que me acabó de rematar…

Visto lo visto y puesto que las palabras no me sirven de nada y las indirectas tampoco, he tomado una decisión: para su próximo cumpleaños le voy a regalar un braguero…

Tiene una hernia inguinal, así que seguro que lo va a aprovechar…

Si me pregunta que cómo le regalo algo así, le puedo decir que estaba pensando en su bienestar… Si aun así, me mira raro, puedo irme a por el periódico y al volver, como sorpresa, traerle una selección de pomadas hemorroidales…

¿Entenderá así mi razonamiento?

Voy a tener que darle la razón a mi amiga Alicia. Un día que yo le contaba todo esto que les estoy relatando a ustedes, me dijo muy seria: no pierdas el tiempo y no gastes tus energías en enfadarte. Vete a la tienda, cómprate aquello que de verdad quieras. Di que te lo envuelvan para regalo y llévatelo a casa. Cuando llegue Germán,  se lo das, le dices que lo esconda y que tiene que dártelo el día de tu cumple,  junto a una tarjeta preciosa que se tendrá que encargar de comprar personalmente en la papelería y fin del tema…No olvides sorprenderte cuando lo abras y de elogiar el buen gusto que ha tenido al elegirlo…

Pues la voy a hacer caso. Estoy harta de disgustarme con este marido tan insensible que me ha tocado disfrutar…

(La foto de la cafetera pertenece a AndorraFreeMarket.com)

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From → Literatura

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