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“UN MONSTRUO VIENE A VERME”

10 octubre, 2016

Cuando perdemos a nuestros padres, da lo mismo si se trata de la madre o del padre, de alguna forma, y  aunque este hecho nos alcance de adultos, volvemos a ser un poco niños… Nos damos de bruces con el desamparo, la inseguridad, el miedo a la vida, la soledad, aunque estemos rodeados de gente…

Cuando mi padre, que fue el primero en dejarnos,  se estaba preparando para irse, yo ya había pasado de los treinta años. Todos sabíamos que se estaba apagando, poco a poco (el mismo también lo sabía), pero eso no hacía la situación menos agobiante…

El cansancio, la tristeza, el agotamiento nervioso por una situación que, cuando la estás viviendo, parece que no va a terminar nunca, nos hace enfrentarnos a un mar de sentimientos contradictorios…

Sabes que no hay vuelta atrás, quieres que el protagonista permanezca a tu lado, pero tienes la certeza de que eso no es posible, no quieres que sufra, pero tampoco quieres que la prolongación de su agonía te haga sufrir a ti;  te sientes a la vez generoso y egoísta… Feliz de ayudarle a vivir sus últimos tiempos de la mejor manera posible,  y culpable, por desear  a ratos,  que todo acabe de una vez,  porque sientes que no lo puedes soportar por más tiempo…

Si la gestión de todos esos sentimientos, muy comunes a todos los humanos, es complicada para un adulto, que decir lo que puede significar para un niño…
De todo eso y mucho más trata “UN MONSTRUO VIENE A VERME”.

A mí me gustó mucho. Me hizo recordar situaciones vividas y comprender maravillosamente el dolor, la frustración, la soledad, y todos los demás sentimientos que acompañan estas situaciones en las que nos sentimos impotentes y que tan bien expresa  un actor, desconocido por todos hasta ahora, que se hace cargo del rol principal de la película, el adolescente de doce años a quien visita el monstruo del título.

Lewis MacDougall, es un chaval, más bien insignificante, menudo, ojeroso… pero es un titán. Él solito lleva el peso de toda la película. El director  J.A. Bayona ha elegido estupendamente a su protagonista y le ha rodeado de intérpretes maravillosos: Sigourney Weaver,  Felicity Jones, Liam Neeson…

La historia es una fábula que dentro contiene varios cuentos y como todas las fábulas nos enseña cosas…cosas sobre nosotros mismos y sobre cómo gestionar nuestras vidas. Nos recuerda que la vida gana siempre, que crecer es complicado, pero que nadie se libra de ello…

Yo os diría que no os la perdáis. Es una buena película. Sobre 10, yo le daría un 7.5 y recordad siempre una máxima que popularizó Serrat en una de sus canciones: “Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio…”

 

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From → Cine

2 comentarios
  1. Ana María permalink

    Para mi también ha sido un torbellino de emociones ya vividas ¡ya hace 22 años!…. y parecen tan recientes. Pero evidentemente ha sido un placer verla y además contigo, totalmente de acuerdo y hay que ver que bien lo explicas, ¡tú si que eres una monstruo escribiendo perla!

  2. Encarna Montero permalink

    Pero que bien escribes amiga!!!!!. Como has descrito mis sentimientos cuando mi madre se fue. Con mi padre no hubo caso porque fue de repente. Sigue escribiendo porfa para nuestro disfrute. No seas vaga….

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