Skip to content

EL MARATON DE CINE DE MARGARITA

25 septiembre, 2016

 

Margarita estaba muy harta. Seguramente lo peor era la incomprensión. Y el mal trato verbal. Es cierto que no era una situación nueva. Desde que se había casado con Arturo, nunca éste había sido un prodigio de gentileza… Pero lo de ahora, pasaba ya de castaño oscuro.

Gentileza, que bonita palabra. Era una pena que nadie la usara en la actualidad. Pero a Margarita eso no le importaba. En su mundo privado usaba el lenguaje que más le convenía. Ella había construido un lugar de uso personal que le proporcionaba el aire necesario para sobrevivir…

Fue casi una casualidad.

Cuando Arturo tuvo el accidente y quedó postrado para siempre en su silla de ruedas, Margarita sintió que su mundo se venía abajo a la misma velocidad,que el coche de su marido se había empotrado contra la pilastra del puente de  la M-30, en aquel fatídico día de lluvia en la capital.

Al principio sus salidas al cine, a la primera sesión los días laborables, coincidían con las sesiones de rehabilitación del fisioterapeuta que se ocupaba de Arturo. Mientras él trabajaba con su marido, ella aprovechaba para evadirse y coger un poco de aire con el que alimentar su tedio y su desesperación…

A Margarita no le había interesado el cine especialmente hasta el accidente de Arturo. Es cierto que solían ir de vez en cuando solos, o con amigos alguna vez…

Pero, a raíz del accidente, el cine se convirtió en su única medicina para soportar el espantoso aburrimiento que se había instalado en su vida. Desde la pantalla instalada en la oscuridad empezó a absorber confianza, fe, vida…toda aquella que perdía, sin querer, con cada uno de los exabruptos de Arturo. Cada grito, cada desprecio, fruto de la desesperación de su marido, eran más llevaderos o llegaban a alcanzar el calificativo de insignificantes gracias a las historias, de ficción o no, que podía contemplar desde la butaca de la sala que cada día frecuentaba.

El gran hospital en donde Arturo recibía la rehabilitación estaba al lado de un enorme centro comercial y en él, había un estupendo cine multi-salas que se había convertido en la tabla de salvación de Margarita.

A veces,  su marido le reprochaba que estaba distraída, que no le hacía caso o que no recordaba cosas que el juraba haberle contado con anterioridad. Pero no era cierto siempre. Algunas veces sí. Cuando estaba muy agobiada, se evadía acudiendo a su lugar secreto, ese sitio privado y único que había configurado ayudándose de las sugerencias que cada día iba absorbiendo de la gran pantalla…

En ese espacio personal e intransferible Margarita empezó a planear su fuga.

Cuando se asomó a “La Rosa Púrpura del Cairo” le pareció una idea singular y copiable la actitud de los actores de la cinta saliendo de la pantalla e integrándose con el público. Ella iba a probar algo parecido, pero a la inversa. Comenzó a ver las películas con otros ojos… No asistía a las proyecciones como espectadora sino que empezó a integrarse con los actores viviendo en primera persona las circunstancias a las que estos se enfrentaban…

Al principio le resultó algo raro, pero poco a poco, fue encontrándole el punto y cada vez se manejaba con mayor comodidad en las distintas situaciones que cada cinta proponía.

Lo cierto es que cada vez le resultaba más difícil salir de la sala de proyección y volver cada tarde a recoger a Arturo y regresar a casa.

A veces había sido una película de espías en las que su comportamiento había sido astuto y desenvuelto, otras veces se había convertido en una pionera dentro de una cinta del oeste y otras había sido la villana más malísima en una de súper héroes…

Su marido notaba cada vez más lejana a Margarita. Y más cambiada. Empezó a utilizar un lenguaje menos real y más “peliculero”. Comenzó a arreglarse más. Su cuidado personal se esmeró al ir recuperando su autoestima. Y esto dio lugar a más discusiones y gritos…

Arturo, que sabía que su mujer acudía cada tarde al cine de al lado de su hospital, empezó a dudar de ella y a considerar la posibilidad de que Margarita le engañara y que pasara las tardes con alguien mientras él se rehabilitaba…

No quiso creerla cuando ella le explicó que seguía viendo películas y que sus pensamientos eran fruto de su mal humor endémico desde el accidente.

Lo que Arturo no llegaba a comprender era que Margarita había encontrado un balón de oxígeno al que aferrarse y que no pensaba dejarlo escapar.

En los últimos tiempos, lo que ella había hecho, era flotar a la deriva, todo el tiempo a punto de dejarse arrastrar y sucumbir a la desesperación. Ahogarse en soledad…

El multi-salas había  anunciado un maratón con retrospectivas de varios directores españoles… Ese era el acontecimiento que Margarita estaba esperando para dar un golpe de timón a su existencia. Eso marcaba su casilla de salida.

El día de comienzo del maratón se las ingenió para que su cuñada se ocupara de recoger a su marido de la terapia. A él le avisó de que había comprado un abono para asistir,  pero ahí se acababa su rutina…

No pensaba volver. Nunca.

Se aseguró de meter en su bolso su  documentación completa, su tarjeta de crédito y de llevar suficiente efectivo encima.

También se ocupó de llenar el depósito de gasolina del coche y de no coger ninguna maleta, ni bolso de viaje que pudiera delatarla…

Se despidió de Arturo con un beso al dejarle en la terapia. Como todos los días. Pero era la última vez. No se volvió a mirarle en ningún momento. Avanzó con paso firme a la vez que una sonrisa libre se pintaba en su rostro…Su nueva vida acababa de dar comienzo…

Anuncios

From → Literatura

2 comentarios
  1. Isabel Hernandez Herrera permalink

    Me ha encantado…Está genial!!!

    un besazo

    ________________________________

  2. JOSÉ MARINO PORTALES permalink

    Si la “historia” es un producto total “made un Blanca” te sugiero que escribas un libro (el que sea). A mí, como sabes, no me atrae la lectura pero, te aseguro que lo leeré.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: