Skip to content

Mi amiga Conchi

21 julio, 2014

Conocí a Conchi cuando estábamos en el último año de carrera. Ella era unos años mayor que yo, pero hicimos buenas migas pronto.

A ambas nos sorprendió no habernos conocido antes,  ya que siempre habíamos tenido, las dos,  turno de mañana. Lo cierto es que cuando empezamos eran muchas aulas de primer curso, pero cuando acabamos eran muy pocas las clases de quinto.

Supongo que eso lo explicaba todo.

Las dos llegábamos las primeras a clase por parecidas circunstancias. Ambas teníamos hermanas menores con las que compartíamos vehículo. Y a las dos nuestras hermanas  nos hacían llegar antes porque iniciaban su jornada a las 8.30 en lugar de a las 9, que era nuestra hora de comienzo.

Eso fue lo que propició que nos hiciéramos amigas. Al llegar por la mañana hablábamos y nos contábamos cosas. Fuimos estableciendo una complicidad que nos duró dos o tres años.

Compartimos algún trabajo recién acabados los estudios. Tuvimos incluso una cámara réflex que nos compramos “a medias” y que nos financió mi padre, porque las dos estábamos sin blanca (ya se sabe que con veintipocos nadie es rico si no le viene de familia…) Y después, sin ninguna razón que lo justificase, nos fuimos distanciando. No discutimos ni peleamos nunca por nada importante.  Simplemente nos separó la vida.

Encontramos trabajos “serios”, ella un poco antes que yo, y poco a poco, la vida siguió su curso…

Luego de tarde en tarde contactábamos. O hablábamos por teléfono o nos veíamos para tomar algo y ponernos al día… Pero cada vez era más de tarde en tarde…

Hace relativamente poco, no creo que haga ni dos meses,  un buen día cotilleando por Facebook la encontré, o eso creí yo.

La envié un mensaje pidiéndole amistad (ya sabéis la tontería), porque me alegré mucho de poder re-encontrarla… Hacía más de quince años que no sabía nada de ella y no tenía forma de contactarla si no era por esa vía…

Me extrañó que su última publicación en su muro fuera de Septiembre del 2012, pero tampoco le di más importancia…

No me contestó a mi solicitud.

Pero eso tampoco me extrañó. Si no entraba a la red social, difícilmente iba a poder acceder a mi petición.

Esta mañana, de forma “casual” he sabido por qué no he tenido noticias suyas. Ni las podré tener nunca más.

Hace casi un par de años, ella decidió poner fin a su vida. Supongo que tendría sus motivos. Pero yo nunca voy a conocerlos. No al menos desde su personal interpretación…

Lo lamento profundamente. Con ella se ha llevado parte de mi juventud. Se ha llevado muchas risas compartidas y muchas confidencias de otro tiempo.

Hoy entiendo más que nunca la frase de John Donne. Pero no me quiero poner  de protagonista.

Espero que esté donde esté, allí le reconozcan sus méritos, que los tenía y muchos. Y también espero que sean con ella tan generosos como ella lo fue aquí con nosotros.

Un abrazote fuerte, Concha. Espero que nos volvamos a encontrar y que me sirvas de guía. Hasta siempre.

Anuncios

From → Literatura

2 comentarios
  1. Miguel permalink

    Que bien escribes hermana ¡que articulista se está perdiendo la prensa de este país! ¡y no digamos que crítica de cine! Con tanto inútil colocado a dedo en esos puestos. ¿hay justicia?

  2. sandra permalink

    Impactante.
    Recibir una noticia así deja a cualquiera en estado de shock pero está contando de una forma tan serena que se convierte en una historia bonita con final trágico diluido con la dicha que produce una relación de amistad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: