Skip to content

Facebook no quiere competidores…

20 febrero, 2014

Cuando alguien amenaza su primacía en el mercado global, lo elimina de la manera más elegante: lo compra.

En el pasado inmediato lo hizo con Instagram, otra red social de mucho menor calado que su más reciente adquisición: WhatsApp

facebook_logo_largoimages

Ya es un hecho. Finalmente Facebook se ha quedado con la empresa de mensajería más importante del momento. Los 450 millones de usuarios ya son un nuevo patrimonio del comprador.

La idea es que ambas empresas sigan funcionando de forma independiente, como hasta ahora.

Mark Zuckerberg, el dueño visible de Facebook,  tiene claro que los jóvenes pasan desde el ordenador al Smartphone y desde allí siguen funcionando veinticuatro horas por día.

Facebook es la mayor base de datos del mundo, ahora la completa con el acceso a la agenda de 450 millones de usuarios “adquiridos” con la compra de la otra compañía (WhatsApp).

Nos preocupamos por las cámaras situadas en las calles o en los comercios,   nos llama la atención el uso que la administración pueda hacer de nuestros datos, pero, ¿y lo que pueden hacer las empresas que accedan a ellos de forma inmediata, gratuita, pero no sin ánimo de lucro, a medio plazo?

Estamos regalando nuestra intimidad a todas aquellas aplicaciones gratuitas o de pago a las que necesariamente les permitimos entrar en nuestros dispositivos cuando las instalamos.

Igual que cedemos el uso de nuestros datos al comenzar la instalación de las mismas aplicaciones en cada uno de los dispositivos en las que las ponemos. Lo hacemos todos. Y nadie protesta, porque ni nos fijamos en ello. Si no damos al  SI en la casilla correspondiente al comenzar la instalación, esta no se puede realizar.

Es el “peaje” que estamos acostumbrados a pagar… y esta tan integrado en nuestra vida que no nos damos ni cuenta de que lo hacemos. Vamos, como quién dice, en piloto automático.

¿Somos conscientes de que desde WhatsApp podemos acceder a darle la lata a cualquiera de quien poseamos su teléfono aunque esa persona no nos lo haya permitido jamás?

WhatsApp es una carta blanca para de forma inmediata estar presente en la actualidad de cualquiera,  aunque ese cualquiera no lo desee…

Es el colmo de la desfachatez… y es algo que todos hacemos sin ningún sentimiento de culpa.

Ese acceso lo puede tener desde ya mismo Facebook y lo que es peor, lo puede ceder a quien lo pague cuando quiera…

Facebook se pasa la vida dándonos el tostón para que completemos nuestros datos de la biografía, o sobre nuestros gustos, aficiones, curriculum…

No le interesamos,  sino es como perfiles vendibles… Cuanto más completos, más útiles por específicos,  para segmentaciones de públicos objetivos…

Eso explica que en nuestros muros aparezcan por arte de magia anuncios de cosas de las que muy probablemente seamos usuarios actuales o potenciales. Nosotros no hemos invitado a la marca, tienda, o negocio para que se introduzca en nuestro muro y nos cuenten sus excelencias, pero ahí están…

Nuestro perfil está en Facebook y ya lo he dicho somos parte de una inmensa base de datos…

Facebook es gratuita para los usuarios, pues entonces de algo tienen que vivir sus dueños  (y accionistas) y sus empleados…  La respuesta es sencilla: viven de los usuarios que colaboramos alegremente y de forma ¿voluntaria?

¿Lo habíais pensado alguna vez? Es una obviedad. Pero la mayoría de la gente no repara en ello…

Cada vez que damos a un Me gusta en la página de alguna marca o empresa, al igual que cuando se lo damos a la página de alguno de nuestros amigos, le facultamos para que cada vez que publica algo en su muro, esta novedad, nos llegue de forma inmediata al nuestro. Así de fácil.

Si  Galerías Pepita nos capta como seguidores (con el  Me gusta mencionado), cada vez que publique una novedad en su página nosotros seremos instantáneamente informados de la misma. ¿Veis el inmenso potencial publicitario?

Muchas veces me habéis oído decir que el marketing no descansa. Está en constante búsqueda de objetivos porque las transacciones de toda índole son el motor de la civilización.

Los usos y costumbres publicitarios están en constante cambio y evolución.  Los ciclos económicos se suceden sin descanso. Los tiempos precarios, como los que vivimos exigen agudizar el ingenio y como veréis la sutileza y sofisticación para abocarnos al consumo no tienen límites.

Hay que reconocerles el cuidado y sigilo con que nos suministran la información de las novedades. Son tan “elegantes” en su forma de abordarnos que en muchas ocasiones nos sentimos agradecidos por el detalle de tenernos en cuenta  y de informarnos de que necesitamos cosas,  que ni se nos habían pasado por la imaginación que existían…

Merecen toda nuestra consideración y respeto.  No descansan nunca en buscar formas novedosas desde las que abordarnos. Su premio, es nuestra atención y es de recibo reconocer que la mayor parte de las veces, lo consiguen.

Se lo ponemos tan fácil…

Anuncios
Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: