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La vida sigue. Una historia real.

15 julio, 2013

Amaneció como un sábado más de verano. Era una mañana agradable que transcurría con normalidad.

El desayuno, la ducha y la paz mañanera de un día sin obligaciones para leer el periódico sin prisas.

En ello estaba cuando mi hermana vino a pedirme que la ayudara.

Yo estaba sentada leyendo distraída las noticias y de repente me dijo algo que no entendí.

Levanté la vista y la miré para que me repitiera su petición. Me volvió a decir una frase ininteligible y me señaló sus sandalias. Le dije: no te entiendo. ¿Quieres que te las quite?. Ella me miró y me siguió contestando en un idioma imposible que, al parecer, para ella tenía sentido, pero que era objetivamente inentendible…

La pedí que se sentara junto a mí. La desabroché las sandalias y pedí por teléfono, y sin moverme de su lado ayuda a un vecino médico.

En un momento, antes que le diera tiempo a llegar al vecino, que no tardó ni cinco minutos en llamar al timbre, mi hermana había recuperado el habla y se expresaba correctamente. 

Cuando él la vio, a ella ya no le pasaba nada. Nos recomendó que, por precaución, fuéramos a un Servicio de Urgencias para que la examinaran y mientras, le tomó la tensión que estaba algo descompensada, pero no especialmente alta…

Cuando él se fue, mi hermana dijo que ella estaba bien y que no la pasaba nada. También dijo que no pensaba ir a Urgencias. Cosas de mi hermana.

Yo comencé a preparar la comida y a pensar en cómo convencerla, sin asustarla, para acercarnos a la clínica. Una hora u hora y media después del episodio de afasia se cayó como una muñeca rota. Iba a sentarse en un sofá y acabó caída en el suelo en una postura imposible. Yo que estaba en la cocina, acudí al oír el golpe. No podía hablar. No se podía mover. No me podía ayudar para poder levantarla o sentarla en una postura más normal… Empezó a paralizar un lado del cuerpo y a torcer la boca cuando intentaba hablar, aunque no podía hacerlo…

Sólo me indicaba con la mano que si podía mover, que me esperara…

No le hice caso. Ya en el primer episodio había pensado en un ictus… Intentando mantener la calma la expliqué que iba a pedir ayuda por teléfono. Le dije que necesitaba que alguien colaborara conmigo para poder levantarla. Que yo sola no podía… Mientras se lo explicaba, iba haciendo lo que estaba diciendo.

Todo el tiempo, desde el primer episodio del habla, la sensación era de estar siendo dirigida en una calma controlada y eficaz para salir con bien de todo lo que estaba ocurriendo. Era como estar participando en una coreografía orquestada para un fin concreto.

En el tiempo que tardó en llegar la ambulancia que nos llevaría a una clínica con una unidad especializada en ictus, mi hermana recuperó el habla y  la movilidad abandonando todo resto de parálisis. Estaba teniendo mucha suerte.

Nos estaban dando un aviso. Iba a salir con bien de aquello, pero había que modificar cosas en el camino.

Las personas somos como los yogures. Tenemos fecha de caducidad. La suya no había llegado aún, pero era importante cambiar el sistema de conservación del producto.

Han pasado un poco más de dos semanas desde que ocurrió lo que os cuento. En ese tiempo, nuestras vidas han sufrido un cambio brusco de rumbo. Primero se quedaron suspendidas para después ir ajustando las prioridades. Afortunadamente mi hermana está bien. No tiene secuelas. Puede hacer vida normal aunque debe de prestarse más atención…

Todo el mundo no tiene la misma suerte en circunstancias similares… Es una mujer afortunada.

Ahora es el momento de trabajarse esa suerte y de ser muy consciente de lo que es verdaderamente importante.

No todo el mundo tiene una segunda oportunidad. Vamos a demostrar que sabremos usarla.

Hoy es un día de celebración. Ella está bien y la vida continúa. Me vais a perdonar, pero hay muchas cosas por hacer. Hay que seguir caminando.

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From → Literatura

4 comentarios
  1. Ana Maria permalink

    Ahora que ya han pasado 6 semanas desde que me dieron el aviso, es para mi muy importante decirte GRACIAS BLANCA, por tu celeridad en actuar ya que el tiempo en estos casos es importantísimo.
    Todo lo que vino después también: el trabajo del equipo médico, la rapidez de las pruebas, la fantástica colaboración de mi organismo (que es un crack), pero insisto en que si tu no hubieras actuado tan rápidamente, el resultado podría haber sido otro, así que digas lo que digas considero que a esta Entrada de tu Blog le faltaba este comentario el de la protagonista, tu agradecida y querida hermana mayor.

  2. Las segundas oportunidades hay que aprovecharlas, me enternece tu valor para contar estas cosas sin disfrazarlas.
    Un abrazo muy fuerte!

  3. Marita permalink

    Querida Blanca, cómo está tu hermana? he leído tu entrada esta mañana y no sabía nada. Isabel intento llamarte ayer pero no pudo hablar contigo. espero que todo este bien.
    luego te llamo. un beso

  4. Leyendo tus palabras se me han puesto los pelos de punta, un nudo en la garganta y unas ganas locas de abrazar a toda la gente que quiero. Te agradezco enormemente que nos regales tu experiencia, ya que hoy más si cabe, valoro con mayor grandiosidad la salud y la familia.
    Me alegro hasta el infinito de tu gran valía (yo no creo ser tan fuerte) y la suerte que habeis tenido! Ahora a vivir esta vida que nos han regalado! Enhorabuena!
    Un fortísimo abrazo!
    @DyanaBarroso

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