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Ramiro y Dalia se alian.

 

No me podía ni imaginar la noticia que Dalia quería compartir conmigo la última vez que nos citamos. Fue hace un par de días.

Quiero mucho a Dalia y la verdad es que estoy muy cabreado con el universo… Pero, no me vale de nada.

¿Ustedes conocen esa frase que dice: el que escupe al cielo… en la cara le cara le cae? Pues eso.

Una vez que me comí el “tarro” de mala manera y  hablé con ella hasta el agotamiento, no fui capaz de encontrar ninguna solución al problema… No es práctico luchar contra el destino ni tampoco contra la firme voluntad de mi amiga.

Cuando acabamos de discutir, intercambiar ideas, y barajar posibilidades, nos miramos fijamente.  Ambos adoptamos un silencio cargado de insufrible información y nos fundimos en un abrazo reconfortante que nos sirvió, a los dos, para humedecer el hombro del otro y ocultar a la vista nuestras lágrimas… Leer más…

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El robo de Jacinto y sus compinches

 

Al final va a tener razón mi vieja y va a resultar que Dios existe… Ya me dirán si no…

Hace como diez días o así,  estábamos reunidos todos los del grupo afinando los detalles para el robo de los televisores que les conté. Fijamos la fecha para dos días más tarde y ultimamos las pequeñas cosas que siempre son las más importantes. Nos separamos saliendo de uno en uno,  o de dos en dos de la casa de Alfredo, que es un poco el jefe y el padre de la idea.

Yo salí, casi de los últimos, con Ramón. Cuando ya estábamos lejos de la casa de Alfredo, me dijo que por qué no nos íbamos a celebrarlo… y a mí me pareció una buena idea. Leer más…

Violeta prepara un viaje

 

Me ha dicho Manuela, la vecina de mi amiga Candela que el mes que viene se va a Menorca con el Imserso.

Voy a ver si una de estas mañanas que salgo a darme un paseíto, como me recomendó mi doctora, me acerco por el Centro de Mayores de mi barrio y me entero de que es lo que se puede hacer y que requisitos hay que cumplir.

Candela me ha dicho que cuente con ella. Que ella se apunta a lo que yo encuentre. Como siempre, ella tan lista. Últimamente me tiene un poco harta.

Lo cierto es que estoy un poco cansada de Candela. Me pesa. Ella no pone pegas a nada y siempre está dispuesta a secundarme en cualquier plan que yo proponga, pero caramba, a mí también me gustaría que me dieran todo hecho… Aunque fuera por una vez… Por saber que se siente…

Sé que muy probablemente no estoy siendo justa. Candela es una excelente persona y una buena amiga, pero nunca está dispuesta a molestarse con las cosas cotidianas… Ella dice que sí. Y se ofrece para cualquier cosa. Pero que no tenga que pensar o que decidir… Leer más…

El matrimonio de Jazmín

 

Casimiro y yo nos casamos unos pocos meses después de que yo cumpliera los diecinueve años.

Por entonces era lo normal casarse jóvenes. ¡Igualito que ahora! Nosotros no teníamos nada. Casi, trabajaba en un taller mecánico y yo estaba de oficiala en un taller de costura. Éramos obreros, pero teníamos la posibilidad de poder mantenernos con nuestros sueldos.

Encontramos, cerca del barrio en dónde ambos habíamos crecido, un piso pequeñito, interior y sin ascensor;  era un tercero. Pero eso no nos importaba nada. Éramos jóvenes. Ninguna escalera podría frenarnos. ¡Lo mismo que nos pasaría hoy! Hay que ver como se estropean los cuerpos (Como diría Lina Morgan, si viviera…). Podíamos pagarlo y comenzar nuestra vida juntos. Leer más…

Mirta tiene novio

 

Hola de nuevo. Cuanto tiempo sin contarles mis cosas. Sé que estaban ansiosos por saber cómo me va con Mariano.

Bueno, pues les diré que no vamos mal… Estamos de novios. Me suena extraño decirles esto a mis cuarenta y dos años, pero es la verdad.

Somos unos novios raros, eso sí. A veces tengo reacciones que no entiendo ni yo… Les cuento. Algunas veces me comporto como si fuera novia formal por primera vez, como cuando comencé a salir con Carlos, mi marido y no tenía ni veinte años. Y de repente me da el pronto y se impone la realidad: soy una mujer viuda que en su próximo cumpleaños va a soplar cuarenta y tres velas Leer más…

Recapitulando…

 

Parece increíble, pero han pasado más de treinta semanas desde que empecé a contaros estas historias cortitas, con nombres de flores…

La aventura comenzó para vosotros el pasado noviembre. Para mí, un poco antes.

Pertenezco a un grupo de teatro amateur y cuando se me ocurrió la idea de escribir estos relatos estábamos un poco parados en nuestra labor creativa. Había una cierta desmotivación y se me ocurrió escribir una serie de monólogos, relatos… hechos a la medida de cada uno de los miembros del grupo con el fin de mover un poco al grupo y sacarlo del “parón” momentáneo… Leer más…

Acacia finaliza el luto…

 

El luto no consiste en vestir de negro. Desde que falta Gerardo, Gerry para mí, no he vuelto a usarlo. Y antes, cuando él vivía, lo llevaba a menudo. Era uno de mis colores favoritos… Que cosas…

Para la mayor parte de la gente es un color triste. No lo era para mí. Pero como el personal acostumbra a ir a “tiro fijo”, y no se para a pensar en la mayor parte de las ocasiones, decidí no dar cuartel al estereotipo y utilizar todos los colores del espectro para que la gente no tuviera la mínima intención, bienintencionada, lo sé, de compadecerme…

Ayer por la mañana, cuando me desperté, sentí como un clic en mi interior y noté que algo había cambiado. Al principio no supe de que se trataba, pero en cuanto que se me pasó “la torta” con la que me suelo despertar, lo tuve claro: Mi vida acababa de reanudarse… Leer más…

La Señora Gardenia

 

 

Hola. Soy Mari Mar. No me conocen pero seguro que me ubican si les digo que soy la Sra. Gardenia. La mujer de Paco, el cantor de boleros…

Creo que mi marido les contó su versión de nuestra historia, pero es de recibo que escuchen la mía.

Sé que no queda bien decirlo en voz alta, porque no deja de ser un cliché más de los que arrastramos las mujeres, pero es la verdad: No soy nada romántica. No sé quién fue el que se empeñó en asegurar que las mujeres somos todo miel… que nos gustan las historias edulcoradas, que amamos el rosa, que todas queremos tener hijos y que la dulzura la traemos “de fábrica”. Pues lamento destrozarles su creencia. No es cierto.

Yo me considero una mujer práctica y con los pies muy firmemente arraigados en la realidad pura y dura. Me puedo ilusionar, como todo el mundo, pero la ensoñación me suele durar poco. Soy poco dada a la fantasía.

Mi marido es todo lo contrario. Es detallista, romántico, enamoradizo… Con decirles que se gana la vida cantando boleros y que se cree las historias que canta… Leer más…

La segunda oportunidad de Iris

 

No sé en que estaría yo pensando cuando decidí dejar a Agustín por Romeo… Y eso que Agustín me lo puso fácil… Me quería tanto que quería evitar que me sintiera culpable por abandonarle… Casi no me dejó hablar, pero después de doce años juntos podía sentir su dolor sólo con mirar la expresión de sus ojos.

Lo más seguro es que nunca nadie me quiera como él me quería… pero en el corazón no se manda y yo no le estaba correspondiendo como él se merecía…

No hay quién me entienda, ¿verdad? Les explico. En mi laboratorio ha comenzado a trabajar un nuevo director comercial. Viene de la central de la compañía  y es italiano. Trabajo para una multinacional farmacéutica y últimamente las cuentas no nos van muy bien…

Él ha venido a dar un vuelco a la empresa, pero ha comenzado por poner toda mi vida patas arriba…

Soy la secretaria del director comercial.  Tengo treinta y cuatro años y muchas ganas de disfrutar de la vida. Leer más…

Crisanto y sus amigos

 

Hola de nuevo. Aquí estoy. Listo para contarles las últimas novedades de mi vida de jubileta…

Ahora lo llevo mejor. Me he ido adaptando y encontrándole el gusto a mi nueva situación. Cuando les hablé la otra vez, estaba muy encorajinado. Había pasado muy poco tiempo desde que había dejado de trabajar y es cierto que no lo llevaba muy bien. Mi realidad ahora es diferente y mucho mejor.

Tengo nuevos amigos. A mí me parecía difícil, por no decir imposible, hacer nuevas amistades a mi edad. Con el paso de tiempo la gente, en general, perdemos “cintura”. De las dos. De la que mide el sastre para ajustar los pantalones y de la de ser flexibles con el entorno…

No lo entiendo, porque al haber vivido más debería de ser al contrario… Tendríamos que ser más capaces de ser comprensivos con los fallos ajenos, porque a estas edades hemos tenido tiempo de equivocarnos todos muchas veces y eso debiera de aportarnos amplitud de miras… Leer más…