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Vacunas y tontos pa´siempre…

Estamos rodeados de genios. Vosotros, seguro que también lo habéis notado. Hablo de nuestros gobernantes. Yo no se que habremos hecho como sociedad para merecer este castigo…

Dicen que cada pueblo tiene al frente de sus destinos a quien se merece…

Hemos de haber sido malísimos…

Me da igual el partido al que pertenezcan. No me gusta ninguno. Los hay malos y peores, pero estupendos, no veo ninguno, la verdad…

Estamos en medio de una situación comprometida y todos van a su aire, a sus intereses personales y a no perder ni una sola de las prebendas que atesoran gracias a nuestros votos…

Están siguiendo criterios políticos en lugar de criterios médicos… y los medios de comunicación, tampoco es que estén ayudando. Les ponen el altavoz y comparten con la población todas las barbaridades que hacen día a día para sobresalto de muchos y desesperación de más.

La historia de las vacunas es el mejor ejemplo.

Alguna vez, alguien, cuando ha ido a vacunarse de lo que procediera, ¿ha preguntado de que laboratorio era la vacuna que iba a recibir?

¿Existe algún medicamento en el mundo que carezca de posibles efectos adversos?

En medicina, como en cualquier ámbito de la vida, hay que valorar los pros y los contras…

Ante cualquier decisión, en cualquier disyuntiva, siempre lo hacemos, ¿no es cierto?

Pues, ¿a qué viene este clima de incertidumbre que se ha instalado en la sociedad?

¿Para que están los profesionales de la salud?, ¿No deberían de ser ellos, los expertos, quienes dirigieran esta situación?

Vamos a ver. No es comparable la magnitud del problema, pero como ejemplo nos vale: Si en mi casa tengo un fallo eléctrico, llamo a un electricista. Y no dudo de que me va a modificar la instalación para corregir el desaguisado…

¿Por qué si estoy en medio de una pandemia no pongo la posible solución en manos de quienes más conocimientos tienen sobre salud para atajarlo?

¿Por qué dudamos de su criterio y dejamos a los políticos que enreden?

Nadie nos quiere matar. Los sanitarios están tratando de ayudarnos. Deberíamos ser más disciplinados y confiar en su criterio. No digo que lo sepan todo, pero sin duda, de lo que ahora nos agobia, son quienes más saben…

El otro día, no recuerdo en que cadena de tv, ante el temor desatado por la vacuna AstraZeneca, oí contar los inconvenientes que podía generar la de Pfizer. ¿Estamos locos?

Vamos a ser coherentes, por Dios.

Valoremos el problema y su magnitud. Hay que atajar al Covid 19. Con todas las herramientas que tenemos ahora en nuestra mano. Y esas son las vacunas. Todas las vacunas. Sin excepción.

Los males que genera la enfermedad superan de largo y en gravedad los inconvenientes posibles, que no ciertos, que pudiera provocar cualquier vacuna.

No puedo entender que ningún ser pensante se pueda negar a recibir lo único que podría ayudarle en caso de contraer la enfermedad.

Estoy en un rango de edad en la que soy candidata firme a la vacuna inglesa. Cuando me llamen acudiré a ponerme la que me asignen, sea la que sea. Y no tengo nada que negociar con quien me la vaya a suministrar. Solo tengo agradecimiento cuando eso suceda.

¿Alguien se ha tomado la molestia de leerse el prospecto de las aspirinas, de la píldora anticonceptiva, o de la viagra, por poner un ejemplo?

Pues no veo yo a que viene tanto aspaviento.

Algunos son tontos muy tontos, pero no para un rato, sino pa´siempre, como diría el personaje de José Mota…

No os dejéis llevar por el temor.

Todo lo que se está generando alrededor de la mala prensa de las vacunas está vinculado con intereses económicos (de los laboratorios), por intereses políticos (de los distintos gobernantes en diferentes países, incluido el nuestro), por intereses espurios al fin…

Usad la cabeza y razonad lo que nos cuentan desde los medios de comunicación. Diferenciar el grano de la paja y esta batalla en poco tiempo la habremos ganado.

No os dejéis vencer por el miedo, no es un buen compañero de viaje.

La vida de hoy

Hace mucho que no paso por aquí. Yo creo que ya es hora de volver. Aunque la situación se ha modificado poco.

Y nuestra actitud, menos.

No somos conscientes, de forma constante, como debería ser, de que el tiempo no vuelve…

Todo lo que no vivimos hoy, no podremos recuperarlo mañana. Así es que no se a que estamos esperando. La vida no se para y no espera a nadie. Es importante colaborar con ella. Por la cuenta que nos trae…

Todos estamos hartos, pero por repetirlo de forma constante no mejorará nuestra vida. Hay que actuar. Intentar hacer, dentro de las posibilidades de cada uno, lo que esté en nuestra mano para superar esta anomalía que ahora se llama “nueva normalidad” …

Si os gustaba el teatro, no dejéis de ir. Ahora hay funciones en cartel. Con medidas de seguridad que hay que respetar por el bien de todos…

Si vuestra pasión es la música, vuelve a haber conciertos o recitales, actuaciones en vivo…

Si sois cinéfilos, volver a las salas. Los cines, como los teatros son espacios seguros, si todos respetamos las normas y los aforos… El cine, en el cine. No hay color con ver las películas en casa desde las plataformas como hemos tenido que hacer cuando las salas estaban cerradas y nuestra televisión era la única alternativa posible.

Eso sí, yo pediría que no permitiesen comer en las salas de proyección. Me parece una barbaridad que no podamos comer más de cuatro personas juntas en un local cerrado y que se permita disfrutar de refrescos y palomitas, por ejemplo, en una sala de cine…

Si os gusta ver gente, como suele ser lo habitual, quedar con amigos. De pocos en pocos, y pasear o tomar un café, pero no dejéis de socializar. Siempre es importante. Y ahora, todavía más.

No debemos renunciar a nuestras vidas como lo estamos haciendo… Sed prudentes, pero no os dejéis vencer por el miedo. Eso nunca debería de ser una opción…

Todavía hay muchas cosas que no podemos hacer, pero pongamos el acento en todo lo que si podemos.

Tenemos que recuperar nuestras vidas y volver a disfrutar.

No vamos a esperar a que se vaya el maldito covid para recuperar lo que era antes nuestra forma de vida. El pasado no vuelve. Nunca. Y el covid ha llegado para quedarse.

Hay que acostumbrarse a vivir con él. Al igual que nos acostumbramos a vivir con la gripe, viviremos con el covid. Pero él no debe de gobernar nuestra vida.

En poco tiempo, unos cuantos meses, tendremos vacunas para todos. Y a partir de ahí, tendremos que incorporar a nuestras vidas la vacunación anual contra el covid, como se hacía ya con la gripe…

Pero nuestras vidas no pueden, no deben, seguir estancadas. Tenemos que avanzar y continuar en la pelea…

Nos quedan meses con mascarillas, pero poco a poco saldremos de esta pesadilla. No vale pararse.

Rendirse no es una opción.

Entre todos lo vamos a conseguir. Respetando la distancia social para proteger al otro, usando las mascarillas por idéntica razón y siendo escrupulosos con la higiene, especialmente de manos…

Las mascarillas son un engorro, pero están demostrando ser un bendito engorro. ¿Sois conscientes de que este invierno no ha habido prácticamente gripe? ¿Habéis notado que os habéis acatarrado menos o nada? Eso es gracias a ellas…

Pues en un futuro próximo va a suceder igual con el covid.

Si nos vacunamos con asiduidad a partir de haber conseguido la ansiada inmunidad de rebaño, anualmente, como con la gripe, será un virus, el covid, que convivirá con nosotros pero que no nos impedirá vivir con normalidad, no permanentemente asustados, como muchos ahora…

La vacuna no impedirá que algunos nos infectemos, como pasa ahora con la gripe, pero nuestro cuerpo tendrá guardadas instrucciones de uso interno para pelear con el virus y “darle para el pelo”, saliendo victoriosos.

En un futuro próximo las mascarillas serán de uso opcional. Para cuando estemos “malitos” con el fin de no contagiar a los otros…

Eso va a suceder pronto. Especialmente si todos colaboramos, si llegan pronto las vacunas y todos acudimos a ellas con la seguridad de que esta batalla la ganamos…

Ánimo. Ya queda menos. A seguir empujando que ya casi vemos el final…

Mi hermano Miguel

Ayer, 28 de Mayo, hizo un mes que nos despedimos de mi hermano Miguel. Se nos fue a causa de esta maldita pandemia que nos tiene cambiada la vida a todos. Llevaba ingresado dieciocho días y todos estábamos convencidos de que se iba a recuperar. No fue así.

El día anterior a su marcha, fue su cumpleaños. Fue un día raro.

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Las enfermeras de la UCI le habían estado ‘jaleando’, cuando volvió de realizarse pruebas durante la mañana, para ‘festejarle’…

Tenía los pulmones muy inflamados y estaban buscando la manera de poder ayudarle. De hecho, había estado sedado e intubado durante cuatro o cinco días y le habían despertado alrededor de una semana antes de su partida…

Todos los días, desde la UCI, por la mañana, le hacían una video conferencia para que viera a su mujer y a sus hijos. Ese día, la ansiada comunicación se retrasó… Todos andábamos, sin expresarlo en voz alta, un poco ‘moscas’… Todos queríamos que leyera nuestros wasp de felicitación por su cumple y ansiábamos ver ponerse azules las dos rayitas del teléfono o recibir, con suerte, un emoticono de respuesta…

No podía escribirnos, pero aun así a veces enviaba una frase cortita…

Cuando en la llamada diaria contaron que la mañana había sido de pruebas y por eso todas las comunicaciones se habían ralentizado, todos nos sentimos aliviados… Nos aferrábamos a la esperanza y estábamos dispuestos a creer cualquier cosa que nos confirmara nuestro deseo de volver a verle y estar con él…

En los teléfonos de todos se pusieron las rayitas azules y se recibió el emoticono de rigor… Aparentemente todo iba bien… No era real.

A la vista del tiempo transcurrido y según vamos distanciándonos de los hechos, cada uno vamos entendiendo más cosas del proceso de Miguel. Todavía nos queda mucho por colocar en nuestras cabezas. En nuestros corazones todo está bien. Él vive allí…

Miguel siempre fue un hombre afortunado y hasta para irse, lo hizo con estilo. Le concedieron tiempo para que pudiera despedirse de todos. Y lo hizo francamente bien.

Cuando le despertaron de la primera sedación y aún teniendo los pulmones muy inflamados, al hablar con su familia les dijo que estaba muy espiritual, y que, si al final se moría, quería que le enterraran junto a nuestro padre…

Después de tan aplastante comentario, y como si tal cosa, les informó de que estaban a punto de recibir el pedido que había dejado enviado y pagado a Carrefour para que lo sirvieran en su domicilio… Así era él. Resolutivo y muy ‘torero’.

Todos le quitaron dramatismo a su comentario y pasaron a valorar sus logros en el Hospital… Pero su comentario quedó flotando en la mente de los que le escucharon…

La tarde del día de su aniversario, volvieron a sedarle y le tuvieron que intubar de nuevo. Ya no se despertó…

Ya cercana la noche, avisaron a su hija de que estaba mal. Le pintaron un panorama muy negro. Nos lo contó entre lágrimas.

Pocas horas después les avisaron para que pudieran verle, aunque estuviera sedado, porque su final era inminente.

Sólo pudieron acudir su esposa y sus dos hijos. El número máximo de personas permitidas a causa de la situación.

Todo, a partir de ese momento, ha sido…, es, un poco irreal.

Esta situación que aún hoy seguimos viviendo, ha hecho que muchas familias hayan pasado por esto.

 

* * * * *

 

La última vez que estuve con Miguel fue el 3 de marzo. Era martes. Vino a conocer a mis compañeros de teatro (estoy en un grupo amateur), y ver nuestra dinámica de trabajo.

Lo pasó muy bien. Le gustó mucho nuestro ensayo (teníamos una representación a la semana siguiente) y luego se vino con el grupo a tomar algo.

Nos despedimos a eso de las nueve y cuarto o así y nos emplazamos a encontrarnos en la representación donde iba a asistir como público…

Eso nunca sucedió. La representación se tuvo que suspender porque se empezaba a preparar el estado de alarma que finalmente entró en vigor a la semana siguiente y después de eso, pasadas unas semanas, las peores del coronavirus, Miguel enfermó.

Os decía, hace unas líneas, que Miguel siempre fue un hombre con suerte. Os explicaré por qué. Si estaba en su destino que su final fuera cuando ha sido, hay que decir que cuando el se puso malito, lo peor ya había pasado. Las imágenes desoladoras de la gente en los hospitales que todos vimos por la tele, él no tuvo que vivirlas.

Ingresó en un hospital público estupendo. Había camas disponibles, plazas de UCI y respiradores libres… (el pico de contagios ya había empezado a descender)

No tuvo que estar tirado en un pasillo esperando habitación…

Tuvo un equipo médico magnífico que le cuidó con esmero y que hicieron todo lo que pudieron por él.

Pero todo eso, no nos consuela. Bueno, un poco sí. Pero no nos hace sentir felices, porque no disfrutamos de su presencia física…

 

* * * * *

 

Hace muchos años, más de cuarenta, el hermano pequeño de mi padre enfermó gravemente. Sufrió un derrame cerebral importante. Quedó paralizado en una cama y no podía tampoco hablar. Recuerdo haber ido a verle al hospital con mi padre, quien acudía todos los días y confiaba ciegamente en su recuperación…

Yo estaba muy preocupada por mi padre, quién padecía del corazón, porque veía a mi tío muy enfermo. Mi tío te miraba fijamente desde la cama del hospital con la mirada de un prisionero que carecía de la movilidad y del uso del lenguaje para comunicarse…

Por aquel entonces, yo tenía una amiga muy metida en el mundo espiritual que un día, conocedora de mi preocupación por Papa, me dijo: Creo que deberías de hablar con tu padre. Lo de tu tío es complicado. A mi me han ‘soplado’ que no se va a poner bien… Le han dado la oportunidad de elegir: o se va de forma definitiva o se queda más o menos como está… Dependiendo de lo que elija, su evolución y la de su familia será diferente. La decisión final es suya. Pero, en ningún caso, se va a poner bien o va a volver a llevar una vida normal.

Esa misma noche yo hablé con mi padre y le expliqué esa conversación. Nunca olvidaré su mirada. La desolación y la pena unidas…

  • ¿De verdad no se va a poner bien?
  • Creo que no, le contesté. Pero si muere ahora o no, la decisión final, tiene que tomarla él….

Pocos días después, mi tío fallecía.

Este largo preámbulo me vuelve a llevar a Miguel. ¿Por qué le despertaron si seguía con los pulmones tan mal que no podía respirar sin ayuda?

La teoría de mi hermana Ana, que yo comparto, es que le dieron en su primera sedación la oportunidad de marchar definitivamente y dejar de sufrir, o de regresar y poder despedirse. El eligió lo segundo.

Hizo un esfuerzo titánico, pero volvió. Como pudo, se despidió de todos. Nos hizo video llamadas, llamadas telefónicas, contactó con familia, amigos… con todos. Se le entendía fatal por la máscara de oxigeno a la que estaba conectado, pero hizo lo imposible para que le viéramos y vernos. Nos saludo con la mano y desde el móvil siguió leyendo nuestros mensajitos y mandando emoticonos para respondernos…

Cuando acabó de contactar con todos, siempre con un ánimo envidiable para estupor del personal médico a causa de su gravedad, y tuvieron que volver a sedarle e intubarle y se marchó, había tenido tiempo para comunicarse con todos.

Hoy sé que él sabía que se marchaba mucho antes de que nosotros fuéramos conscientes de ello. Nosotros, yo, nunca quise valorar la posibilidad de que no volveríamos a encontrarnos…hasta la noche anterior a su fallecimiento. Esa noche mi plegaria por él fue distinta. No pedí que se pusiera bien. Pedí que pasara lo que fuera mejor para él. Y que fuera lo que fuese, estuviera tranquilo. Que lo acompañaran y que no estuviera asustado…

Creo que me hicieron caso. Paso de un sueño artificial al sueño infinito. Se fue con paz y con toda la fuerza de nuestro amor, nuestra energía y nuestra luz para alumbrar su camino.

Está con mi padre, que seguro que le está guiando en ese mundo paralelo y nuevo para él. Se estará reuniendo con todos los que le precedieron y está aprendiendo las costumbres de su nueva casa…

Cuando tenga controlado el ‘kiosco’ pedirá echarnos un ‘capote’ y seguro que le dejan…Mi padre también lo hace…

 

 

 

El tiempo congelado.

No quiero vivir con miedo y no pienso hacerlo…

El miedo es un mal compañero. Paraliza la acción, desenfoca la realidad…; cambia la percepción de las situaciones…

Estamos viviendo, todos, tiempos difíciles debido a la pandemia en la que estamos inmersos y al encierro, necesario, a que esta nos aboca… Leer más…

La reflexión de una civil…

¿Alguien se ha parado a pensar, entre queja y queja por tener que estar encerrados, en que somos unos privilegiados?

¿Os habéis dado cuenta de la cantidad de gente que está ingresada?

Esos, los que están enfermos en hospitales, residencias y demás centros habilitados para combatir contra la pandemia, sí que tienen motivos para quejarse… Y no nosotros que somos unos flojos y unos egoístas además… Leer más…

Rosa no transige

Mi marido me tiene cada día más harta… A veces, en los momentos más álgidos del cabreo, me pregunto qué fue lo que vi en él…

Nunca ha sido un prodigio de sutileza, la verdad. Pero, con el paso de los años y la comodidad que acompaña a la confianza, ya no se corta un pelo y va a su aire siempre y sin disimulo…

Luego la gente se extraña de que las parejas se rompan… Yo estoy convencida de que el mundo está lleno de Germanes y que hay muchas Rosas, por ahí, con menos aguante que yo…

Pero que no se confíe, porque tengo la paciencia casi agotada…

El jueves pasado viene tan campante y feliz a proponerme un fin de semana playero… Hasta ahí, ustedes dirán: pues que bien ¿no? Leer más…

Margarita y Toby: primera Navidad

 

 

Hace unos días Toby y yo nos enfrentamos a nuestras primeras vacaciones de Navidad juntos. No sé si recuerdan a Toby. Les presenté hace unas semanas… Es mi precioso compañero  de vida. Un perrito de “mezclilla” de lo más amoroso…

Sólo llevamos juntos un par de meses, pero nadie lo diría. Parece, por lo bien que nos entendemos, que hemos estado juntos desde siempre.

Toby es paciente, juguetón, despierto y muy, pero que muy, cariñoso. Siempre está pendiente de mí y me recompensa constantemente con lametones y hocicadas.

Cuando salimos a pasear, a él le gusta dar carreras por el parque, interactuar con sus amigos perros, tontear con Maraca, su novia canina… Pero, aún con todo y con eso, siempre está pendiente de mí…

Me vigila en la distancia, entre carrera y carrera, y si lo llamo, deja todo y viene raudo y puntual… Es como si todos los días debiera de agradecerme que le eligiera en la protectora y que comparta mi vida con él…

 

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La ruptura de Lila

Lo que me temía. Salva ya es historia… No forma parte de mi vida. Cuando viajé a Alemania para celebrar nuestro segundo año juntos les dije que estaba convencida de que íbamos a discutir…. Y así fue.

Lo que pasa es que cada uno nos empecinamos en nuestras razones y nadie estuvo dispuesto a ceder un pelo.

Y así estamos. Separados por dos mil kilómetros de distancia  y muy probablemente sin posibilidad de arreglo.

Salva quiere quedarse más tiempo en Alemania, como yo vaticiné… Ya han comenzado a tantearle  porque están muy contentos con los resultados de su trabajo… Yo no quiero vivir en Alemania, ni siquiera por un par de años. Y tampoco estoy dispuesta a casarme aún… Leer más…

PREMIOS DE CINE: 34ª Edición de los Premios Goya

 

Suelo ver los Oscar, pero últimamente sólo los resúmenes, es lo que tiene cumplir años…,  la diferencia horaria me ha instalado en la pereza…

Hace unos días me calcé completa la gala de los Premios Forqué. Y es raro, porque los publicitan poco y la mayor parte de las veces no me entero de cuando la ponen… Me pareció agradable y me gustó.

Pero, por lo general, no me pierdo la retransmisión de las galas de los Premios Goya.

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Crisanto y el despido de su hijo

 

Tengo un disgusto, que para qué… Con lo contento que estaba yo y lo bien que iba todo…  En fin, así es la vida. Hoy estás que tocas el cielo con las manos, y mañana tienes que afrontar un “palo” con el que no contabas…

Creo que nunca les había hablado de mis hijos. Tengo tres. El mayor, Javier, tiene 43 años. Le siguen las gemelas: María y Asunción con 40 largos…

Los tres están felizmente casados y son padres de familia. Javier tiene dos hijos en edad escolar. Uno tiene 11 años y el otro 13.

Las gemelas, que siempre han ido al unísono, tienen una niña cada una. La de María tiene casi 8 años y la de Asun los cumplió hace unos tres meses…

Pero, a lo que iba, el problema sobrevenido es para Javier. Les cuento: Javier lleva trabajando en una empresa informática 21 años cumplidos. Leer más…