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Dalia (Me muero)

 

Todavía no se lo he dicho a nadie. Primero tengo que hacerme a la idea yo sola. El médico me dio su parecer, pero nadie puede tener la certeza de una cosa así…  Me dijo el tío, pero así, sin cortarse un pelo, que me quedaban unos seis meses de vida…

Oh, casi lo olvido. Me llamo Dalia. Buenas tardes. Estoy tan acelerada, que se me había olvidado saludarles.

Bueno, sigo con mi tema…

Casi me caigo del susto. Ustedes se creen que eso así,  en frío, se le puede decir a alguien???

Por Dios, que yo a ese señor no le conocía de nada hace dos semanas… Fui a su consulta porque tenía un dolorcillo cansino en un costado y no tenía yo muy buen aspecto… Leer más…

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Lila (El hombre de mi vida)

 

Me llaman Lila. Pero no es un insulto, es que me llamo así. Sé que en principio suena gracioso. Pero no tiene gracia… Llevo toda mi vida aguantando chascarrillos a causa del nombrecito que me pusieron mis padres… No tengo ni idea de en que estaban pensando cuando lo eligieron… A lo mejor es que, como soy hija de los sesenta, mis padres le daban al fumeque…

Bah. Ya no importa. Ahora resulta moderno y original…

Pero,  voy a dejar de enrollarme y  a contarles mi historia, que para eso estoy aquí. Leer más…

Nuestro amable Kiko.

Cuando conocimos a Kiko, nunca imaginamos que llegaría a ser tan importante en nuestras vidas, ni que su ausencia nos iba a crear un hueco tan grande en  nuestro día a día…

Fuimos a recogerle cuando apenas tenía poco más de un mes a casa de una señora que lo había recogido abandonado en el parque de El Retiro. Parece ser que le dejaron allí junto a un hermanito de camada a ver si alguien quería hacerse cargo de ellos…

Esta mujer se ocupaba de recoger animalitos y luego procuraba encontrarles casa.

Cuando fuimos a por él, en la casa de la señora había como trece o catorce gatos más…

Pequeños,  sólo quedaban él y otro que ya tenía apalabrado para entregar a otra familia.

Nosotros necesitábamos un cachorrito porque en casa teníamos una gata de diez años y para facilitar la adaptación pensamos que sería más fácil con un bebé gato… Leer más…

Narciso (La vida sigue)

 

Buenas tardes a todos. Yo venía a hablarles de Elena, mi mujer. Y Uds., se preguntarán: y a cuento de qué… Pues es fácil, a cuento de que me acabo de quedar viudo… Para mí es aún muy reciente, pero en tiempo real ya han pasado casi dos años…  Eso explica que les pueda hablar serenamente sin que la llorera les impida entenderme. Ya no me quedan lágrimas… y eso es bueno. Quiere decir que el luto se ha acabado y que ya es el momento de rehacer mi vida…

Vamos por orden. Me llamo Narciso. Y tengo 72 primaveras…

Cuando conocí a Elena, allá por el año de Maricastaña, yo estaba absolutamente convencido de que acababa de encontrar a la única persona en el mundo que podría hacerme feliz. Lo tenía todo: era guapa, lista, simpática, divertida… Vaya que había dado con la mi media naranja, como dicen por ahí.

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Mirta (Un seguro de vida)

Sigo estando muy enfadada con mi marido. Él tiene la culpa de todos mis males. Como siempre la tuvo de todo lo que a mí me pasaba…

Sí. Ya sé que él está muerto. Pero eso no le hace menos culpable.

Que no me entienden, no? Vale. Pues entonces, yo se lo explico y tan ricamente…

Me llamo Mirta y cuando conocí al que luego sería mi marido,adiviné que acababa de encontrar el trabajo de mi vida…

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Jazmín. (La iniciación al tonteo)

Hola, buenas tardes. Me llamo Jazmín y vengo a contarles como comenzaron mis relaciones con los hombres…

Conocí a Casimiro cuando acababa de cumplir dieciséis años.Yo era una chica muy alta y bien desarrollada, a pesar de tener sólo dieciséis años,  y él era un mocetón, al que yo encontraba guapísimo, que ya había cumplido los veintitrés.

La verdad es que le engañé un poco con respecto a mi edad…. (Cara de picardía y mirada al público), pero cuando supo los años que tenía, tampoco hizo ascos…

Yo volvía de hacer unos recados que me había encargado mi madre  y cargaba una bolsa con varios paquetes y dos botellas de vino y la “jodía” bolsa me pesaba mucho. En vez de llevarla de las asas, la llevaba abrazada con las dos manos porque así notaba menos el peso… Leer más…

Hortensia (La migrante)

Dentro de unos meses cumpliré 53 años. Aquí me llaman Hortensia, pero mi verdadero nombre es Kandé. En mi país, significa primogénita. Yo nací en el norte de África, en Mali, muy cerca de la frontera con Argelia.

Mi familia era muy pobre y éramos muchos hermanos. No había recursos, como dicen ustedes, para todos y  muy joven salí de casa para no volver jamás…

Fui caminando hasta encontrar a gente que quería pasar el Estrecho y me uní a ellos. No era frecuente que una muchacha hiciera sola el camino… De eso hace  más de treinta años…, pero lo conseguí.

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Violeta. (El pasado)

Ayer volví a ver las manos de mi madre… Me sentí rara. Mi madre nos dejó hace más de veinte años… Pues fue como si el tiempo hubiera hecho un bucle y nos hubiésemos trasladado a la época en que aún vivía. Además era en su última etapa porque sus manos ya no tenían la piel joven…

Cuando me quedé mirando mis manos, sentí… como un escalofrío. Mis manos jamás se parecieron a las suyas cuando ella estaba viva.

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Jacinto. (El hijo del maltratador)

Hace algún tiempo que no me asomo a estas páginas, y lo echaba de menos…

Por eso vuelvo, con unos cuantos relatos, monólogos o bosquejos de personajes que voy a ir compartiendo con vosotros… a ver si os gustan.

La idea es crear materiales de trabajo para un grupo de teatro amateur en el que participo…

Como siempre: se aceptan sugerencias… constructivas.

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Prioridades

Estamos viviendo como país, un momento convulso. Un momento que ya dura unos años… Y que a los ciudadanos de a pie, se nos está haciendo eterno…

Costó mucho que la panda de políticos que organiza nuestro destino desde las últimas elecciones se pusiera de acuerdo para formar gobierno…

Todos recordamos, porque está muy reciente en el tiempo, las idas y venidas de unos y otros… La inacción de Mariano, esa cachaza gallega que al final le situó en la Presidencia;  las idas y venidas de Pedro cambiando el discurso cada dos por tres;  la chulería de Pablo, organizando la vida de unos y otros como si su número de votantes le diera patente de corso para cambiarnos a todos el paso,  y los vaivenes de Alberto apoyando primero a uno y luego al otro, dependiendo del día de la semana del que se tratara, porque si algo tiene claro este hombre es que,  debe de estar a cada rato con quien mejor le solucione la vida a él como jefe de filas de su partido,  con el fin de hacerse con el mayor número de votos posibles por la vía del robo a votantes indecisos o flacos de memoria…

Sigo opinando igual que cuando estábamos en aquella tesitura… Hemos de haber sido malísimos para tener estos gobernantes.

Ninguno de ellos está a la altura de la situación. Que pereza  me dan y que harta me tienen. Todos. Leer más…